jueves, 14 de agosto de 2008

MI COMPAÑERO (a) DE TRABAJO ME CAE MAL




Muchas veces al llegar a una empresa, nos encontramos rodeados de personas que cumplen con su trabajo, y que también toleran la convivencia humana.

Se ha comentado mucho sobre este tema pero todavía queda mucha tela que cortar. Los compañeros (as) de trabajo son la otra familia que encontramos en nuestro transitar, y es imposible que no se llegue a compartir un saludo, un abrazo o hasta un gesto cariñoso, y también el consabido ¡hola compadre!

También es muy triste y lamentable llegar al trabajo, y seas observado como un extraterrestre, no ser tratado con cariño, educación o simpatía, porque simplemente has ganado ese trato por tu propia culpa.

Es difícil la convivencia y el trato entre compañeros, ya que la base de esto es el respeto, pero ¿Qué sucede cuando somos nosotros mismos los culpables?-claro por creernos superiores, orgullosos, antipáticos en nuestro sociabilidad cotidiana.

Si analizamos desde varios puntos de vista, esta actitud influye negativamente en muchos aspectos de nuestra vida como:
El desempeño en el trabajo no es óptimo por el ánimo de los compañeros.
La convivencia se hace imposible.
Las buenas relaciones laborales quedan nulas, porque el compañero “problema” me cae “gordo” como dicen los argentinos, y no le hablo.

¡Basta ya! Merecemos trabajar en un lugar donde se respire paz, armonía y el compañerismo prevalezca. Enséñale a ese compañero (a) que debe vivir en sano crecimiento. Ofrécele un gran abrazo y sonrisa, y si esto no funciona, acude a los jefes superiores, porque nadie merece trabajar con personas que desean es hacer sentir mal a los compañeros, y al final el único perdedor es él necesitando urgentemente ayuda profesional.

Lic. Brigitt de Sánchez

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