miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL APLAUSO LLEGA A PALABRAS MÁGICAS




Una vez más los griegos están involucrados en este detalle, que es tan importante como signo de aprobación. Ellos aplaudían cuando les gustaba una obra de teatro, así como también, vitoreaban porque era tal el regocijo o bienestar, que lo sentían de esa manera.

El Aplauso apareció por primera vez en el siglo I, dando origen a una de las manifestaciones más sublimes de todos los tiempos, pero no fue hasta el siglo V donde se perfeccionó y se le dio un uso más racional.

En el siglo XVII, chiflar, pisotear y aplaudir era lo correcto para mostrar aprobación a un espectáculo. Tales prácticas se observaron también en las iglesias durante un tiempo, pero cuando el clero prohibió estas manifestaciones, toser, tararear o soplar por la nariz pasaron a ser la forma en que se aprobaba un sermón brillante o un coro bien entonado.

Los psicólogos afirman que cualquier forma de aplauso satisface la necesidad humana de expresar una opinión, y además da a la audiencia la sensación de que está participando. Aplaudir también es una forma de expresar la emoción reprimida o el deleite. Los niños y los chimpancés lo hacen espontáneamente.

En algún momento de nuestras vidas, nos aplauden: cuando nos graduamos, nos casamos, cuando realizamos alguna obra de caridad o que satisfaga sus verdaderos deseos de ayudar, o simplemente cantando o recitando en alguna fiesta; y es allí donde nuestros amigos o allegados nos hacen GRANDES en pocos segundos. Y a usted, ¿desde cuándo no lo aplauden? No se preocupe, en Palabras Mágicas, le vamos a regalar sus aplausos, porque Ud. Se los merece.



Lic. Brigitt de Sánchez

CNP 16616

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