viernes, 20 de febrero de 2015

EL VALOR DISTANTE

Cuando tenemos que asumir el proceso de separación llámese de cualquier índole como: inmigrantes, por enfermedad, por alcanzar metas estudiantiles o lo más duro que nos pueda pasar abandonar nuestro país por cualquier causa; se hace cada vez más evidente el gran valor que tiene la familia, el amor paternal, el amor maternal, filial, fraternal como el de la amistad verdadera, ésa que se pone a prueba en los momentos de dilemas éticos y en el encuentro verdadero.
Al separarnos geográficamente y físicamente nos damos cuenta de cuánto vale cada relación, cada persona con la cual interactuamos, cada hombre o mujer que amamos o queremos, apreciamos, admiramos y respetamos.  Este alejarnos de lo que nos dá seguridad, placer y sosiego, permite aclarar si las personas con las cuales tenemos una relación familiar, de amistad, laboral o social, son realmente valiosas para nosotros y determinar en qué medida somos recíprocos con dios y con estas personas, por el maravilloso don de ser su familiar, amigo o colega.
Aprovechemos estos días de navidad para ejercer el poder de la declaración del amor para decir cuánto las amamos, del perdón para liberarlos de los errores pasados y del agradecimiento para decirles cuanto apreciamos como son y lo que han hecho, hacen o harán por nosotros; acortando las distancias geográficas y físicas, con la fuerza del espíritu, que vence toda barrera material, recórdandonos que no necesitamos estar distantes para valorar nuestros más grandes tesoros.
Lic. Brigitt de Sánchez

Cnp 16616

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